Estancia Cabuçu

La cumbre de este itinerario es la cascada del Cabuçu, con aproximadamente 10 metros de altura, que baja sobre enorme roca, verdadero tobogán, y forma una gran piscina natural. En el camino para llegar a ella, es necesario cruzar arroyos de aguas cristalinas.

 

Árboles de gran porte hacen la demarcación del camino, que ofrece variedad de plantas y flores nativas, además de aves y otros animales de pequeño porte. Para los investigadores de la fauna y de la flora, la Trilha do Rio de Areia es un sitio privilegiado. El recorrido bordea aguas claras, poco profundas y transparentes, formando pequeñas ensenadas, donde es común encontrar huellas de animales, en medio a una profusión de helechos, enredaderas y bromeliáceas.

 

La estancia es una referencia histórica para la región Santista. En el período de colonización, el lugar sirvió de abrigo a la Compañía de Jesús, que allá montó un puesto de catequesis para los indios. En la primera mitad del siglo pasado, la región fue ocupada por grandes plantaciones de banana, cuya producción era transportada por vagonetas hasta las proximidades del Río Cabuçu, y desde allá, por medio de barcos, hacia el Mercado Municipal de Santos.